Compartir en redes sociales:
El estudio publicado en Marine Environmental Research, analiza cómo estas especies logran establecerse en nuevos ecosistemas marinos.
Comprender por qué algunas especies logran invadir con éxito nuevos ecosistemas es relevante en un escenario global marcado por el cambio climático y la intensificación del transporte marítimo. En ese contexto, la investigación “La tolerancia fisiológica y la resistencia mediada por depredadores como factores críticos que influyen en el éxito de invasión en dos ascidias solitarias”, publicada en la revista científica Marine Environmental Research, entrega nuevos antecedentes desde la costa del centro de Chile.
El estudio en que participaron el Dr. Antonio Brante y el Dr. Javier Pinochet, investigadores de la Facultad de Ciencias de la UCSC, junto con investigadores de la Universidad de Concepción, analizó dos especies de ascidias invasoras Asterocarpa humilis y Corella eumyota, ambas con alta capacidad de invasión mediante el transporte en estructuras artificiales como cascos de barcos y boyas.
Uno de los focos principales fue analizar la tolerancia fisiológica de estos organismos frente a variables ambientales críticas como la temperatura. En este punto, los resultados determinaron que ambas especies presentan una notable capacidad de adaptación.
“La temperatura es un factor determinante para el éxito de una especie invasora, porque si no la tolera, simplemente se muere. Estos dos animales tienen la misma tolerancia, entre 5°C y 24°C, que en el mar es un rango muy amplio”, señaló el Dr. Pinochet.
A esta capacidad se suma la resistencia a condiciones de hipoxia, es decir, a bajos niveles de oxígeno, una característica fundamental considerando que estas especies suelen viajar en comunidades densas donde el oxígeno puede escasear.
Pero el estudio no se detuvo en los factores físicos. También abordó el rol de la llamada resistencia biótica, es decir, la capacidad de los ecosistemas locales de frenar la invasión mediante depredadores nativos.
“Cuando una especie llega a una nueva zona, hay que ver si los depredadores locales se la comen o no”, explicó el investigador. En ese sentido, los resultados mostraron que sí existen especies capaces de consumir estas ascidias, aunque este efecto depende del contexto: “Nos dimos cuenta de que en algunos casos pueden ser comidos por depredadores nativos en Chile”, complementó.
Más allá de sus implicancias ecológicas, el estudio también advierte sobre impactos productivos. Estas especies pueden afectar sistemas de cultivo marino al generar peso en estructuras y competir por alimento. “Pueden generar efectos negativos en la producción, porque se acumulan y obligan a aumentar los costos de limpieza”, advirtió el Dr. Pinochet.
Un aspecto central del estudio es su aporte a la comprensión de las invasiones biológicas desde una mirada integral. “Este estudio nos entrega un conocimiento bien interesante de poder entender cómo dos especies invasoras son bastante exitosas, tanto en el viaje como en el asentamiento”, destacó el Dr. Pinochet.
En esa línea, agregó que identificar los factores que limitan o favorecen estos procesos resulta clave: “Ahora estamos entendiendo que hay limitantes, y las limitantes para estas especies son la tolerancia térmica, la hipoxia y el efecto de la depredación. Conociendo esto, podemos entender de mejor manera cómo prevenir invasiones biológicas y entender cómo están sucediendo”.
El estudio evidencia que el éxito de estas especies invasoras surge de la combinación entre su amplia tolerancia ambiental y una presión de depredación que varía según el contexto. Comprender esta interacción es importante para anticipar riesgos y diseñar estrategias de prevención más efectivas.