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Yasna Ramírez, estudiante de Química Ambiental de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), realizó su práctica profesional en el Centro de Instrumentación Oceanográfica (CIO), donde ha participado en actividades de capacitación, manejo de equipamiento especializado y en un experimento orientado a comparar metodologías para la determinación de oxígeno disuelto.
Ampliar los conocimientos adquiridos durante la formación universitaria y enfrentarse a nuevas metodologías y tecnologías es parte fundamental del proceso de práctica profesional. Esa experiencia vivió Yasna Ramírez, estudiante de Química Ambiental de la UCSC, quien actualmente culminó esta etapa de su carrera en el Centro de Instrumentación Oceanográfica (CIO) de la Universidad de Concepción.
El CIO es un centro de servicios especializado en instrumentación y calibración de sensores marinos, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Entre sus capacidades se encuentran la calibración y mantenimiento de equipamiento oceanográfico, análisis de nutrientes y oxígeno disuelto, apoyo a campañas en terreno y arriendo de equipamiento especializado.
Durante su permanencia en el Centro, Yasna trabajó junto a profesionales del CIO, entre ellos Nadín Ramírez, Gerardo García y Úrsula Cifuentes, acercándose a procedimientos, metodologías e instrumentos vinculados al estudio y monitoreo de variables oceanográficas.
Para la estudiante, uno de los aspectos más significativos de la experiencia ha sido precisamente la posibilidad de enfrentarse a conocimientos diferentes a los abordados habitualmente durante su formación. “Ha sido una muy buena experiencia, ya que me ha permitido conocer nuevos conceptos, nuevos métodos que quizá no es lo que yo estaba acostumbrada a hacer en la Universidad. Me ha tocado aprender hartas cosas que no sabía cómo se hacían, pero me ha ayudado bastante”, comentó.
Aprender desde la experiencia
Una de sus primeras actividades fue participar en la preparación de un curso sobre el método Winkler, técnica utilizada para determinar la concentración de oxígeno disuelto. Posteriormente, comenzó un proceso de aprendizaje asociado al manejo de equipamiento especializado, dedicando parte de su práctica a estudiar su funcionamiento y utilización.
Su experiencia también le permitió participar en un encuentro realizado en la Universidad del Bío-Bío, ampliando las instancias de vinculación y aprendizaje desarrolladas durante este periodo.
Finalmente, uno de los principales desafíos de su práctica corresponde a un experimento que desarrolló junto a Gerardo García, cuyo objetivo es comparar dos alternativas para la medición de oxígeno disuelto: el método Winkler y un sensor óptico. La experiencia busca analizar ambos procedimientos considerando aspectos como su precisión y sus respectivos límites.
Este trabajo constituye uno de los ejes centrales de su práctica profesional y le permite vincular conocimientos propios de Química Ambiental con herramientas empleadas en oceanografía, instrumentación y monitoreo ambiental.
La experiencia de Yasna Ramírez refleja la importancia que tienen las prácticas profesionales para complementar la formación universitaria, permitiendo que las y los estudiantes conozcan nuevos espacios laborales, incorporen herramientas técnicas y enfrenten desafíos reales asociados a su futura profesión.
De esta manera, la formación entregada por Química Ambiental UCSC continúa proyectándose hacia diferentes ámbitos del quehacer científico y ambiental, fortaleciendo las competencias de sus estudiantes y su capacidad para desenvolverse en equipos interdisciplinarios y contextos profesionales vinculados al análisis, monitoreo y comprensión del medio ambiente.