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Las celebraciones dieciocheras suelen estar acompañadas de empanadas, asados, preparaciones altas en grasas y bebidas alcohólicas, lo que puede traducirse en malestares digestivos y otros problemas de salud. Desde la carrera de Química y Farmacia de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) entregan recomendaciones para celebrar responsablemente y advierten sobre los riesgos asociados a la automedicación.
Empanadas, choripanes, asados, anticuchos y distintas preparaciones tradicionales forman parte de las celebraciones de Fiestas Patrias en Chile. Sin embargo, cuando a una alimentación más abundante de lo habitual se suma el consumo de alcohol, el organismo puede resentirse y aparecer molestias como acidez, pesadez, náuseas o dolor de cabeza.
El Ministerio de Salud (Minsal) cada año advierte que durante estas fechas una parte importante de la población modifica sus hábitos alimenticios, aumentando la ingesta de determinados alimentos y bebidas, situación que puede provocar cuadros digestivos, aumento de peso o descompensaciones de enfermedades crónicas.
De hecho, las recomendaciones difundidas por Salud Responde para Fiestas Patrias permiten dimensionar el aporte energético de algunas preparaciones tradicionales: una empanada de pino al horno puede aportar aproximadamente entre 450 y 500 calorías, mientras que un choripán con pebre alcanza entre 400 y 450 calorías. Por ello, la recomendación de la autoridad sanitaria es evitar los excesos, incorporar verduras, preferir preparaciones menos grasas y mantener una adecuada hidratación.
En esa línea, Arnoldo Miranda, Jefe de Carrera de Química y Farmacia de la UCSC señaló que el consumo de alimentos altos en grasa genera un enlentecimiento en el vaciamiento del estómago lo cual puede favorecer la aparición de pesadez estomacal, reflujo y dolor abdominal. “El alcohol por su parte puede generar irritación a nivel estomacal, lo cual puede favorecer la aparición de acidez y reflujo. Por otro lado, su consumo en exceso puede contribuir a una deshidratación, generando en las personas dolor de cabeza sed, mareos y malestar general”, explicó.
Para poder combatir estos malestares las personas comúnmente recurren a la utilización de medicamentos como antiácidos, analgésicos y antiflatulentos. Algunos de estos medicamentos son de venta directa por lo cual no precisan de una receta médica para poder ser adquiridos, sin embargo es importante recalcar la importancia de no automedicarse pese a que sean de fácil alcance, su utilización sin una asesoría adecuada por parte de un profesional de la salud, pudiese generar inconvenientes. “En particular, puede ocasionar potenciales interacciones con otros medicamentos así como también el riesgo de poder agravar condiciones de salud de base o enfermedades que las personas presentan”, agregó el académico.
Frente a la sensación de acidez o ardor estomacal, algunas personas recurren inmediatamente a antiácidos. Estos medicamentos pueden ayudar a neutralizar temporalmente el ácido presente en el estómago y aliviar determinados síntomas. Sin embargo, utilizarlos no transforma el exceso de comida o alcohol en una práctica inocua ni significa que puedan consumirse indiscriminadamente.
El uso de medicamentos debe considerar las condiciones particulares de cada persona, otros tratamientos que esté utilizando y la persistencia o intensidad de sus síntomas. La aparición frecuente de acidez o molestias gastrointestinales tampoco debiera normalizarse ni resolverse permanentemente mediante automedicación.
La recomendación preventiva continúa siendo moderar las porciones, espaciar las comidas, mantenerse hidratado y evitar seguir consumiendo alimentos o bebidas alcohólicas cuando ya existe malestar.
“Los antiácidos son medicamentos que se emplean para el manejo de la acidez estomacal, aliviando los síntomas del paciente. Su acción la ejercen mediante la neutralización del ácido estomacal ya que el componente activo de estos productos farmacéuticos es de naturaleza básica, permitiendo así contrarrestar la acidez”, sostuvo el Jefe de Carrera de Química y Farmacia UCSC.
Existen distintos medicamentos y principios activos con acción antiácida, correspondientes a algunas sales como carbonato de calcio, hidróxido magnesio, hidróxido de aluminio, bicarbonato de sodio o asociaciones entre ellas. El consumo de estos antiácidos junto con otros medicamentos pudiese resultar desfavorable para un paciente, ya que algunos fármacos pueden ver reducida su absorción intestinal producto de la acción o la presencia del antiácido a nivel digestivo.
Alcohol y medicamentos: una combinación que requiere precaución
Otro hábito frecuente después de una celebración es recurrir a analgésicos para combatir el dolor de cabeza. Sin embargo, tomar medicamentos sin considerar cuánto alcohol se ha consumido puede implicar riesgos.
La aspirina o ácido acetilsalicílico, por ejemplo, puede irritar el tracto gastrointestinal y favorecer el sangrado digestivo, un aspecto especialmente relevante cuando existe consumo de alcohol. Asimismo, otros analgésicos poseen sus propias contraindicaciones e interacciones, por lo que no existe una “tableta para la resaca” que pueda recomendarse indiscriminadamente a todas las personas.
El Minsal también advierte que el alcohol puede interactuar con medicamentos y afectar parámetros como la presión arterial y los niveles de glucosa. Para quienes mantienen tratamientos por enfermedades crónicas, la recomendación oficial es no suspenderlos durante las celebraciones y respetar sus horarios habituales.
“Pensar que el consumo preventivo de analgésicos como aspirina, ibuprofeno o paracetamol resulta ser seguro y adecuado para prevenir los malestares que podrían sobrevenir tras el consumo de alcohol es incorrecto. El alcohol de por sí es un irritante del estómago pudiendo gatillar una mayor acidez, por su parte fármacos como la aspirina y el ibuprofeno pueden irritar la mucosa estomacal y potencialmente aumentar la probabilidad de presentar un sangrado gastrointestinal al consumirlo junto con alcohol”, explicó el profesional.
Frente a esto, no existe un medicamento que permita pasar este 18 de septiembre de forma segura contrarrestando los síntomas que pueda involucrar el comer o beber en exceso. “Lo importante es disfrutar estas fiestas con moderación, considerando que el uso de ciertos medicamentos pudiese ser útil para aliviar ciertos síntomas en particular, recalcando que para que el empleo de estos medicamentos sea seguro y efectivo para las personas, ellas pueden consultar a un profesional químico farmacéutico quién los va a poder orientar en torno a posibles interacciones, contraindicaciones, así como la dosis y el horario o momento adecuado para consumir y utilizar de manera adecuada estos productos farmacéuticos”, enfatizó.
Las cifras oficiales refuerzan la importancia del autocuidado. En septiembre de 2025, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) informó que cerca de 2,5 millones de personas en Chile habían experimentado episodios de embriaguez al menos una vez durante el último mes, mientras que una de cada siete lo había hecho cinco o más veces, según su Radiografía del Consumo Riesgoso de Alcohol.
La prevención también debe extenderse a los alimentos. Datos informados por el Ministerio de Salud para su campaña de verano 2025-2026 señalan que aproximadamente el 30% de los brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) registrados anualmente en Chile se relacionan con el consumo de pescados y mariscos. Mantener la cadena de frío, evitar la contaminación cruzada, cocinar los alimentos considerando una cocción adecuada y adquirirlos en lugares autorizados son medidas esenciales para disminuir estos riesgos.
A esto se suma una recomendación fundamental: si se consume alcohol, no conducir. Las celebraciones deben planificarse considerando alternativas de transporte seguro y evitando cualquier conducta que pueda poner en riesgo la vida propia o la de otras personas.
Disfrutar de una empanada, compartir un asado o brindar durante Fiestas Patrias es parte de una tradición profundamente arraigada en Chile. El desafío está en hacerlo de manera consciente. Moderar el consumo, mantener una buena hidratación, manipular adecuadamente los alimentos y evitar la automedicación son acciones sencillas que permiten disminuir riesgos.
Desde Química y Farmacia UCSC, el llamado es también a reconocer el rol de las y los profesionales químicos farmacéuticos como una fuente de orientación respecto del uso seguro y responsable de medicamentos. Porque frente a los excesos, más que buscar una solución rápida en el botiquín, la mejor herramienta continúa siendo la prevención.