Entre acordes y fórmulas: estudiante de Química y Farmacia UCSC combina su pasión por la ciencia y el jazz

Por Jean Pierre Molina

Joaquín Ugarte Villalobos, estudiante de la primera generación de Química y Farmacia de la UCSC, compatibiliza las exigencias de su formación universitaria con su pasión por la música. Actualmente integra una banda surgida desde la academia Surco de Concepción, experiencia que le permite encontrar en el jazz un espacio de encuentro, bienestar y trabajo colectivo. Para él, la música y su futura profesión convergen en un mismo propósito: aportar a las personas y construir comunidad desde distintas perspectivas.

Entre clases, jornadas de estudio y las exigencias propias de una carrera universitaria, Joaquín encuentra un momento durante la semana para cambiar los contenidos de Química y Farmacia por acordes, armonías y ensayos. La música forma parte importante de su vida y actualmente desarrolla esta faceta como integrante de una banda de jazz nacida a partir de su participación en la academia Surco de Concepción.

Su acercamiento a este género también está relacionado con la dimensión histórica y social de la música. Joaquín reconoce particularmente el aporte de la comunidad afroamericana al surgimiento y desarrollo del jazz y de otros estilos musicales, entendiendo la música como parte del patrimonio y de la historia de las sociedades. Artistas como Ray Charles, Aretha Franklin y hasta Whitney Houston, son parte de ese recorrido.

En Concepción encontró un espacio donde profundizar estos intereses y desarrollar conocimientos de armonía e interpretación instrumental, pero también aprender algo que considera fundamental: hacer música junto a otras personas.

La experiencia de formar parte de una banda implica mucho más que dominar individualmente un instrumento. Para el futuro químico farmacéutico significa aprender a escuchar al otro, comprender cómo suena la batería, atender a quién canta y adaptar la propia interpretación para conseguir un resultado colectivo. Una dinámica que, además de musical, refleja una manera de entender las relaciones humanas.

“Cuando pensamos en nosotros, en vez de solo pensar en uno individualmente, como filosofía de vida me gusta, y también musicalmente se nota cuando pasa eso”, reflexionó.

La agrupación surgió precisamente desde los talleres de la academia Surco, donde los estudiantes tienen la posibilidad de experimentar lo que significa tocar junto a otros músicos. Estas instancias contemplan recitales y festivales durante el año, además de presentaciones en distintos espacios de Concepción. Es ahí donde se reúne toda la familia, dado el grupo transversal de estudiantes de esta academia, que va desde niños y niñas hasta jóvenes y adultos.

Música como equilibrio

Esta faceta artística adquiere especial importancia al convivir con otra de sus grandes motivaciones: convertirse en químico farmacéutico. Joaquín reconoce que estudiar la carrera implica un importante nivel de dedicación y exigencia intelectual, lo que lo llevó incluso a actualizar sus estrategias y técnicas de estudio para responder adecuadamente a las responsabilidades académicas.

En ese contexto, la música cumple un papel fundamental. Los ensayos no solamente representan un momento para desarrollar sus capacidades artísticas, sino también una instancia para compartir, reencontrarse con sus amigos y recuperar el equilibrio frente a las responsabilidades universitarias.

“Compartir, en mi caso, una o dos veces a la semana, ensayar con estos que terminan siendo mis amigos, me reconecta con el ser persona y no solo ser un estudiante que estudia, estudia, estudia. A mí me balancea, me genera un cable a tierra”, afirmó.

Esta mirada integral también está presente en la forma en que proyecta su futuro profesional. Antes de ingresar a Química y Farmacia, Joaquín tuvo otras experiencias universitarias, incluyendo estudios de Medicina en Argentina, además de acercamientos a ámbitos como la historia y el área audiovisual. Hoy busca formalizar sus conocimientos a través de una carrera que conecta con su interés por contribuir al bienestar de las personas.

“La música, de por sí, me permite reencontrarme con el por qué y para qué hacer las cosas. A mí me interesa mucho el ejercicio de la Química y Farmacia, pero desde una perspectiva también más comunitaria”, señaló.

Dos pasiones y  un sentido en común

Aunque a primera vista la interpretación musical y la Química y Farmacia pueden parecer mundos distantes, para él existe un punto de encuentro. Ambas dimensiones permiten relacionarse con otras personas, escuchar, colaborar y contribuir a la comunidad desde distintas herramientas.

Su experiencia universitaria también ha reforzado esta visión. Durante sus primeros meses en la UCSC, junto con enfrentar las exigencias académicas, destaca haber encontrado una comunidad acogedora y preocupada por acompañar integralmente a sus estudiantes.

“Me encontré también con una comunidad, tanto de equipo docente, equipo no docente, muy acogedora, muy de estar escuchando constantemente”, comentó. Para Joaquín, esta forma de vivir la universidad permite que el conocimiento académico se complemente con una preocupación permanente por cómo se sienten quienes integran la comunidad.

Así, entre fórmulas, estudios, instrumentos y ensayos, el futuro profesional construye su propio camino universitario sin tener que escoger entre sus distintas pasiones. La música le permite mantener el vínculo con la dimensión colectiva y humana que también espera incorporar en su futuro ejercicio profesional.

Porque ya sea desde un escenario o desde la Química y Farmacia, su motivación encuentra un punto común: poner sus capacidades al servicio de otros, entendiendo que tanto la ciencia como la música pueden contribuir, desde miradas diferentes, al bienestar de las personas y sus comunidades.

 

Revisa una presentación en vivo de la banda: https://www.youtube.com/watch?v=Vwzi-4h7VfA&t=633s